5 cosas que solemos decirles a nuestros hijos, ¡pero quizá no deberíamos!

El lenguaje que usamos con nuestros hijos es importante. Solíamos creer en el viejo dicho: “Los palos y las piedras romperán tus huesos, pero las palabras nunca te dolerán”. Sin embargo, sabemos que las palabras pueden causar mucho daño, incluso cuando no tienen esa intención.
Los estilos de crianza varían y las creencias personales a menudo guían la forma en que los padres hablan a sus hijos. Sin embargo, aquí hay cinco frases de uso común que pueden ser problemáticas.
1. “No hables con extraños”
Aunque muchos de nosotros crecimos escuchando esta frase, en realidad puede poner en peligro a tu hijo. Los padres suelen utilizarla para evitar secuestros o adultos poco fiables, pero el concepto de “desconocido” puede ser difícil de entender en el caso de niños pequeños. Como explica Parents.com , incluso si alguien no es familiar, los niños pueden no verlo como un extraño. Además, la frase puede disuadirlos de buscar ayuda de la policía, los bomberos u otros servicios de emergencia cuando sea necesario.
En lugar de repetir “no hables con extraños”, concéntrate en enseñar a tus hijos sobre situaciones específicas en las que se justifica la precaución. Un artículo de Psychology Today explica que los niños necesitan entrenamiento en asertividad. Además, los delincuentes suelen atacar a niños tímidos o reservados, por lo que un niño demasiado tranquilo y con miedo a la interacción puede ser un blanco más fácil.
2. “¡Sé un hombre!”
Esta frase se usa a menudo para alentar a los niños a mostrar fuerza o dureza en situaciones difíciles. Como señala Joe DeProspero en The Huffington Post , “Decirle a un niño que sea algo que aún no es y de lo que no tiene idea, es un ejercicio frívolo”. Además, la frase puede perpetuar el estereotipo de que las mujeres no pueden mostrar fuerza.
En lugar de eso, alienta a tu hijo a “ser tan fuerte como pueda ser” y recuérdale que está bien sentirse vulnerable. Apoya sus esfuerzos y hazle saber que siempre lo respaldará, pase lo que pase.
3. “Acéptalo” o “estás bien”
Cuando los niños experimentan angustia, es natural que los padres quieran ayudarlos a superarla. La Dra. Jenn Berman, citada en Parents.com, explica: “Decirles que están bien puede hacer que se sientan peor. Tu hijo está llorando porque no está bien”.
Una respuesta más compasiva implica reconocer sus sentimientos. Por ejemplo, puedes decirle: “Veo que estás molesto. Vamos a resolverlo juntos”. Esto les asegura a los niños que sus emociones son válidas y que pueden confiar en ti.
4. “Porque lo digo yo”
Cuando nos enfrentamos a un sinfín de preguntas, resulta tentador responder con “porque lo digo yo”. Si bien es comprensible, esta frase desalienta la comunicación abierta y puede crear una sensación de autoritarismo. Como escribe Jennifer Poindexter en A Fine Parent: “La respuesta prepara el terreno para un estilo de crianza autoritario que desalienta la comunicación reflexiva y puede aumentar el miedo y la ansiedad en nuestros hijos”.
En lugar de eso, ofrezcan una explicación breve y calmada. Al hacerlo, demuestran a los hijos que sus preguntas son importantes y que están abiertos a la comunicación, incluso en momentos difíciles. Este enfoque ayuda a fomentar una relación de confianza.
5. “La práctica hace al maestro”
Enseñar perseverancia es una parte esencial de la crianza, pero la frase “la práctica hace al maestro” puede generar expectativas poco realistas. Como explica Melanie Edwards en ModernMami.com, la búsqueda de la perfección puede causar ansiedad e incluso desanimar a los niños a intentarlo por miedo al fracaso.
Una mejor alternativa es alentar el mejoramiento en lugar de la perfección. Decir “la práctica hace al maestro” refuerza el valor del esfuerzo y al mismo tiempo asegura a los niños que cometer errores es parte del proceso de aprendizaje.
Las palabras que usamos con nuestros hijos tienen el poder de moldear su desarrollo emocional y su autopercepción. Como padres, nuestro objetivo no es solo guiar, sino también empoderar a nuestros hijos.