Niño pequeño enojado.
WavebreakMediaMicro/stock.adobe.com

Malas Compañías

Cuando los niños escogen los amigos equivocados
Jeanne Muchnick
Martes, Septiembre 11, 2018

¿Qué haces cuando tu hijo o hija se hace amigo de alguien a quien consideras una mala influencia? Según Barbara Polland, profesora de desarrollo infantil de la California State University en Northridge, es casi inevitable que, en algún momento, tu hijo tantee el terreno que pisa y esté con alguien que no tiene los mismos valores que tú.

“Los niños entre los ocho y los doce años intentan ser más independientes y pueden ser atraídos por un ‘mal’ mejor amigo mientras toman los primeros pasos hacia la independencia”, explica. Los niños que por naturaleza son “seguidores”, presentan un riesgo mayor, pues son más propensos a escuchar a su amigo que a preguntarse por qué alguien podría estar haciendo algo incorrecto.

Sin embargo, el hecho de que tus hijos salgan con amigos rebeldes no significa necesariamente que vayan a meterse en problemas, aclara. En algún momento tendrás que confiar en sus opciones y tener cuidado de no sofocarlos. Cuanto más demuestres que tienes confianza en su buen tino, más probable es que, al final, hagan lo correcto.

Sobre todo, subraya Polland, no restrinjas la relación – todavía no. Estas relaciones suelen disolverse con el tiempo. Ella sugiere lo siguiente:

Entiende la amistad. “Por lo general, los niños eligen amigos con valores similares, así que si ves a tu hijo elegir alguno con un punto de vista totalmente distinto, debes estar alerta”, advierte Polland. Trata de averiguar por qué le agrada a tu hijo. Tal vez el nuevo amigo es un atleta estrella, y eso le levanta la autoestima.

Conócelo mejor. Invita a sus nuevos amigos a casa, y sácales conversación. Aprenderás más sobre ellos y su comportamiento, y serás capaz de formarte una opinión más realista, en lugar de basarte en rumores.

Declara tus expectativas. La comunicación es clave, subraya Polland, y es mejor cuando se hace sin comentarios negativos, acusaciones o gritos. Ten claro lo que tu hijo puede o no puede hacer y cuáles serán las consecuencias si se pasa de la raya.

Invierte los papeles. Pídele a tu hijo que asuma tu papel (hipotéticamente hablando) y hazle preguntas para que entienda bien tu mensaje. Por ejemplo, dice Polland: “Dile, ‘Si tú fueras la mamá, y la hija de unos amigos tuyos quisiera ver una película clasificada R, que tú sabes que no es apropiada, ¿qué le dirías a esa niña que es lo correcto hacer?’”

Dale una puerta de escape. Ayuda a tus hijos a evitar situaciones embarazosas dándoles una frase de consigna como “Mis padres no me dejan hacer eso”, lo que los ayuda a librarse de una situación engorrosa sin sentirse avergonzados.

Habla con los padres. A veces la situación exige ignorar al nuevo amigo y hablar directamente con sus padres. Michele Borba, Ph.D., psicóloga educativa y autora de Building Moral Intelligence, advierte tomarlo con calma. Recomienda decir algo como: “Nuestros hijos últimamente comparten mucho juntos y quería que me conocieran. En casa tenemos ciertas reglas que me gustaría que ustedes tuvieran en cuenta para que me ayuden a reforzarlas”. No tienes que tener la más entrañable de las amistades con esas personas, pero debes tratar de conocerlos mejor para poder mantener abiertas las líneas de comunicación.

Córtala. Si la amistad se vuelve realmente tóxica, tienes que intervenir y cortarla de raíz. Ten una conversación tranquila y honesta con tu hijo y explícale tus preocupaciones, y ayúdalo a sobrepasar la “ruptura” y a que de su apoyo.