Papá e hijos felices al aire libre.
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Llamado A Esa Figura Paterna: ¡Eres Fantástico!

He aquí 8 razones del porqué

Un padre involucrado puede contribuir mucho al desarrollo social y académico del niño. Los niños que establecen lazos estrechos temprano con sus padres (o figuras paternas), de hecho, con frecuencia poseen habilidades de razonamiento más agudas, resuelven mejor los problemas, y tienen mejor rendimiento en la escuela, lo cual los pone en ventaja con respecto a los niños con papás distantes o ausentes.

Y el modelo masculino en cuestión no tiene que ser el padre biológico para que los niños se beneficien. Puede ser un padre adoptivo, un padrastro u otro hombre adulto en el hogar. Ese modelo masculino tampoco necesariamente tiene que convivir con el niño para tener un impacto. Sencillamente tiene que ser una presencia consistente y afectuosa que disfrute de formar parte de la vida de ese niño, tal como un abuelo, un tío o hermano mayor; un mentor o maestro; o un pastor de jóvenes u otro consejero espiritual. 

Hay muchas razones por las cuales los padres y las figuras paternas son fundamentales en el desarrollo de los niños; revisemos algunas que son elementales. 

Los padres y las figuras paternas son fundamentales en el desarrollo de los niños.

Dan lugar a familias más saludables. La intervención de los papás antes, durante y después del nacimiento de un niño puede resultar en beneficios duraderos para la salud, desde un mayor número de visitas para el cuidado de salud prenatal y postnatal hasta mayor éxito con la lactancia materna, además de mayor probabilidad de que los padres se preocupen por las vacunas del niño y por el cuidado de las enfermedades infantiles. 

A sus hijos les va mejor en la escuela. Los niños que cuentan con modelos masculinos tienden a estar más preparados para la escuela que los otros niños. También tienen mayor probabilidad de alcanzar niveles más altos en las carreras y mayor triunfo económico. Vale destacar esto: Los índices de delincuencia escolar son más bajos entre los varones cuyos padres participaron de manera activa en su cuidado.

Fomentan una formación integral en los niños. La manera en que los padres reaccionan ante diversas situaciones ayuda a que los niños vean la vida a través de distintos puntos de vista. Las mujeres, por ejemplo, suelen ser más reconfortantes y protectoras, alimentando así el lado emocional y espiritual del niño, mientras que los hombres con frecuencia son fuertes, juguetones y vociferantes, fomentando una actitud apta para tomar riesgos y más relajada.

Crean mejores comunicadores. Los niños comienzan a hablar más temprano y con mayor expresividad verbal cuando un modelo masculino fuerte participa en sus vidas. Esto ocurre en parte porque los hombres y las mujeres no les hablan a los niños de la misma manera. Las mujeres típicamente prestan mayor atención a lo que los chicos pueden o no pueden entender, mientras que los hombres estimulan un lenguaje más complejo, pidiéndole explicaciones a los niños, subrayando las instrucciones y haciendo referencias más claras de sucesos pasados. En conclusión: Las mujeres hacen que los niños chachareen o parloteen, y los hombres los preparan para conversar, así ambos los ayudan a desarrollar sus habilidades lingüísticas. 

Crían niños positivos. Debido a que los hombres típicamente manejan los problemas de manera diferente a las mujeres – por ejemplo, las mamás suelen ser más cariñosas mientras que los papás consuelan dando apoyo a la autoestima del niño – los niños que cuentan con la participación activa del padre o de una figura paterna tienden a crecer más fuertes y más capaces de manejar el estrés. También tienen menos miedo, más auto-dirección, y menos angustia psicológica. 

Enseñan a que los niños jueguen bien con los demás. Se ha demostrado que la interacción juguetona y afectuosa con los modelos masculinos positivos promueve la participación socio-emocional del niño con los demás. 

Forman hombres fuertes... Ya que es el primer estándar de masculinidad en la vida de un niño, los chicos aprenden de primera mano cómo tratar a las mujeres basándose en el comportamiento de los hombres a su alrededor, y muchos de nosotros crecemos imitando, de alguna forma, los patrones de nuestros padres – tanto de cómo se relacionan entre sí como con personas cercanas. Por lo tanto, si los niños ven que sus padres son respetuosos entre sí y con los demás, también aprenderán a hacer lo mismo. 

...Y mujeres fuertes. Las niñas que crecen teniendo lazos estrechos con un papá u otro modelo masculino positivo frecuentemente poseen una auto-imagen más positiva y tienden a ser más emprendedoras en sus carreras. Las jóvenes con padres involucrados también gozan de más altos niveles de auto-estima.