Niño sonriente en un columpio

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Cría Niños Prácticos y Positivos

¡Anímalos a ver que la copa está siempre medio llena!
Laura Markham, Ph.D.
Jueves, Marzo 8, 2018

Ahora más que nunca el mundo necesita optimistas. El optimismo, o la convicción de que las cosas finalmente funcionarán, es la piedra angular de la fortaleza y es de gran valor para lograr cualquier tipo de éxito. De hecho, las investigaciones demuestran que los optimistas, simplemente creyendo que pueden alcanzar sus metas, son en realidad más propensos a lograrlo. También es menos probable que se depriman o que contraigan enfermedades; además, disfrutan de relaciones más largas y viven más tiempo.

La evidencia indica que el optimismo es un rasgo hereditario y se sabe que, así como existe una base biológica para la depresión, hay quienes poseen una tendencia innata a ser optimistas. Pero cuando se trata de determinar si los optimistas nacen o se hacen, la buena noticia es que ambas cosas cuentan.

Los niños aprenden a una edad temprana de la gente que les rodea cómo ver el mundo y sus posibilidades, así que un padre práctico y positivo puede influir fácilmente en un niño para que interprete los acontecimientos con una visión más clara. Los hallazgos en terapia cognitiva demuestran que podemos cambiar la manera de hablarnos a nosotros mismos acerca de los eventos y de cómo los interpretamos, lo cual tiene un impacto directo en nuestra reacción emocional a nuestras experiencias.

La conclusión es la siguiente: Incluso si naces con una tendencia hacia el pesimismo, puedes aumentar enormemente tu cociente de optimismo. Y también puedes hacer eso por tu hijo. Simplemente…

Toma Nota de Cómo Ve El Mundo
¿Ve la copa medio llena o medio vacía? Cuando algo malo ocurre, ¿lo ve como ilustrativo de toda su existencia, cree que la mala suerte predomina, que es permanente y es algo dirigido personalmente contra su persona? De ser así, el refrán "¿¡Por qué estas cosas siempre me pasan a mí!?" te debería sonar familiar. Pero si reconoces que hay rasgos de pesimismo en tu hijo, no hay razón para que te preocupes si sabes que puedes ayudarlo a que lo supere. 

Hazle Frente al Pesimismo
Los pesimistas piensan de forma catastrófica y esperan que ocurran cosas malas. Por ejemplo, pudieran exclamar, "No haré ningún amigo en esta escuela nueva. ¡No voy a caerle bien a nadie!" Para combatir el pesimismo, los padres pueden retar los cuatro patrones de pensar que conducen a pensamientos negativos: permanencia, esto siempre pasa y siempre pasará; predominancia, jamás nada sale bien; personalización, esto siempre me pasa a mí; e impotencia, soy una víctima.

Enseña Optimismo
La clave es recordar que puedes percibir una dificultad de la forma que elijas, así que enseña a tus hijos a ver los obstáculos como algo temporal, aislado (en otras palabras, no son indicativos de ningún otro aspecto de sus vidas), no personal, y como algo que ellos son capaces de corregir. Es cierto que algunas calamidades pasan por mala suerte y pudieran pasarle a cualquiera. Pero frecuentemente los niños mismos provocan las dificultades en que se ven, y son el reflejo de sus propias decisiones y no porque exista una falla innata. Por ejemplo, suspendieron un examen porque no estudiaron, no porque siempre suspenden los exámenes y siempre los suspenderán. Ayúdalos a que reconozcan la diferencia.

Reajusta Su Forma de Pensar
La próxima vez que tu hijo sufra una decepción, conversa con él sobre las razones específicas que la ocasionaron; intercambien ideas sobre lo que se puede o se hubiera podido hacer para cambiar la situación; e identifiquen la causa de la situación que confronta. Recuérdales que habrá momentos en que ellos podrán influir sobre los factores, lo que significa que pudieran lograr consecuencias más favorables. Habrá situaciones cuando no lo podrán hacer, y deben saber que pase lo que pase, en verdad, se deberá a un momento de mala suerte.

Elimina el Diálogo Negativo de Sí Mismo
El problema con hablarse a uno mismo es que cuando te escuchas, actúas como si fuera un diálogo real. Los terapeutas cognitivos enseñan a los pesimistas a que confronten esta forma de pensar mediante un proceso de tres pasos: Toma Nota, Exterioriza, y Discute (y se conoce por las siglas NED en inglés). De manera que cuando veas a tu hijo hablándose de forma negativa, anímalo a proyectar el diálogo como si viniera de una persona del exterior cuya misión en la vida es hacerlo sentir miserable. (¡Algunos niños le llaman NED!) Entonces, aliéntalo a discutir en alta voz con esa voz negativa, igual que si estuviera rebatiendo contra alguien que de forma injusta o falsa lo ha acusado de algo sin ser culpable. 

Exhibe un Comportamiento Ejemplar
Después de llevar cinco minutos dando vueltas con tus hijos en el auto buscando estacionamiento, ¿dices "¡Sé que pronto encontraremos un estacionamiento!" o "¡JAMÁS encontraremos un estacionamiento; sabía que esto iba a ocurrir!"? Diariamente, comunicas a tus hijos tu visión del mundo y tus perspectivas dentro del mismo. Por lo tanto, si deseas ayudar a tu hijo para que se vuelva más optimista, experimenta aprendiendo a ser más optimista tu misma.

Visita el sitio web de la Dra. Markham en www.ahaparenting.com