Maestro mostrando a madre trabajo escolar.
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Consejos Para las Reuniones Entre Padres y Maestros

Cómo obtener el máximo provecho
Denise Yearian
Viernes, Noviembre 9, 2018

Al principio de cada año escolar, los padres emprenden una alianza que afecta profundamente el triunfo académico de sus hijos. Aunque la asociación entre padres y maestros comienza el día en que tus hijos entran por las puertas del colegio, el verdadero esfuerzo de colaboración ocurre durante las reuniones entre padres y maestros.

Casi todas las escuelas celebran dichas conferencias poco después del comienzo del año escolar; sin embargo, estas importantes reuniones cara a cara pueden tener lugar en cualquier momento, y deben efectuarse periódicamente. “Cuando los padres dispongan de cualquier momento, deben venir y obtener el máximo provecho de las reuniones”, comenta Andrea, quien lleva 29 años como maestra de escuela primaria. “Si los padres tienen preguntas o inquietudes, yo quiero que las compartan conmigo”.

Eso hace Danielle. “Antes de partir para las reuniones, anoto algunas cosas que me vienen a la mente, ya sean inquietudes mías o lo que he observado mientras mis hijos hacen las tareas. Me he dado cuenta de que si no hago una lista de lo que deseo averiguar, me voy de la conferencia, y camino a casa recuerdo que, ‘¡Oh, debí haber mencionado tal punto!’”

Manos levantadas, de varias razas, rodeadas por signos de interrogación.
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12 Preguntas Imprescindibles
Aprovecha el momento que estés con el maestro de tu hijo para hacerle preguntas como:
• ¿Mi hijo se ve feliz en la escuela?
• ¿Hay asignaturas en particular en las que esté más dispuesto a participar?
• ¿Le ve algún interés o potencial especial? Si es así, ¿qué puedo hacer en casa para fomentar esos talentos?
• ¿Hay asignaturas en las que mi hijo necesite ayuda adicional o en las que parezca menos motivado? ¿Qué puedo hacer al respecto?
• ¿Mi hijo se ve desafiado por el trabajo escolar, o parece que lo completa con poco esfuerzo?
• ¿Cómo reacciona al tratar cosas nuevas?
• ¿Cómo reacciona al cometer errores?
• ¿Cómo interactúa con otros niños y adultos?
• ¿Parece bien aceptado entre sus compañeros?
• ¿Tiene algún problema de comportamiento? ¿Cómo reacciona ante la autoridad cuando se le corrige por hablar fuera de turno, mal comportamiento, etc.?
• ¿Cómo son las habilidades de pensamiento creativo y resolución de problemas de mi hijo? ¿Qué recomienda para el desarrollo de estas áreas?
• ¿Cuánto debo involucrarme en las tareas de mi hijo?

Danielle también conversa con sus hijos previamente. “Cuando mis hijos comenzaron en la escuela por vez primera, parecían ponerse algo ansiosos al enterarse de que yo iba a hablar con sus maestros”, ella explica. “Por eso ahora les informo si voy a conversar de algo en particular. Así, pueden relajarse durante mi ausencia”.

Durante la reunión, los padres pueden esperar llevarse una idea de lo que sus hijos hacen y de cómo van progresando. “Yo mantengo un archivo para cada estudiante con documentación dividida en secciones”, dice Andrea. “En primer lugar, escuchamos una grabación de su hijo leyendo, y luego, revisamos el archivo”. Según repasan cada asignatura, Andrea señala si al niño le va bien en alguna materia en particular y aborda cualquier área preocupante. Si existe un problema, les da recomendaciones a los padres y les pide sus opiniones.

Esta ha sido la experiencia de Natasha. “Cuando mis hijos eran más pequeños, los maestros solían mostrarme ejemplos de los trabajos que mis hijos realizaban, y me daban sus impresiones”. Esto, ella cuenta, la ayudaba a comprender mejor cómo les iba en la escuela. “Es importante escuchar la perspectiva del maestro. Puedes pensar que las cosas van bien, pero el maestro pudiera estar preocupado por algo”. 

Eso es lo que le ocurrió a Danielle. Ella pensaba que a su hija le iba bien, pero durante una reunión, la maestra mencionó que le faltaban cinco pruebas. “Cuando la maestra me dijo que mi hija no había devuelto esos exámenes, ¡quedé muy sorprendida! No estaba en ella ser tan irresponsable”.

Al Danielle regresar a casa, le preguntó a su hija por dichos exámenes, y descubrió que se trataba de un gran malentendido. “Me miró con total asombro”, Danielle recuerda. “Me dijo, ‘¡Oh, yo no sabía que tenían que ser firmados para luego devolverlos!’ Después, corrió a buscar su mochila, y ahí estaban todos, metidos en el fondo”.

Es natural que en la reunión los padres vengan a la mesa con ciertas expectativas, pero deben reconocer que los maestros también tienen algunas. “Mi mayor expectativa es que los padres deseen estar aquí”, afirma Andrea. “Quiero que ellos presten mucha atención, pero también deseo que se expresen. Ellos son quienes mejor conocen a sus hijos”. 

Una cosa que los padres pueden hacer es contar a los maestros un poco sobre lo que les gusta y no les agrada a sus hijos, sobre sus puntos fuertes y débiles. Incluso, al maestro pudiera ayudarle saber si existen condiciones estresantes en la vida del niño – por ejemplo, haberse mudado de barrio, la muerte de un ser querido, o un divorcio. “Deseo saber cualquier cosa que me pueda ayudar para comprender mejor a su hijo”, afirma Andrea.

Si durante la reunión se aborda un tema académico o de conducta, la mayoría de los maestros hacen recomendaciones y piden la opinión de los padres. “Cuando mi hijo comenzó el primer grado, tenía por delante un gran reto”, cuenta Natasha. “Él había asistido a kindergarten en otra escuela donde no ponían énfasis en la fonética, y eso lo puso en desventaja con los niños de la nueva clase”. Durante la reunión, Natasha y la maestra hablaron sobre qué hacer para ayudarlo a ponerse al día. “La maestra se mostró muy alentadora. Creamos un plan, y con el tiempo, al niño le fue bien”.

¿Qué tal si tu problema es con la maestra o el maestro de tu hijo? “No entres en confrontaciones, pero aborda el problema”, dice Danielle. “Expresa tu preocupación sin hacer acusaciones, y trabajen en equipo para darle solución”.

Andrea concuerda. “Si los padres tienen preguntas o inquietudes acerca de mi persona, deseo que vengan y me lo digan. Luego, si no quedan satisfechos con mi respuesta, o no obtienen los resultados que esperaban, pueden dirigirse al director. Pero yo les ruego que primero traten conmigo”.

Tras una reunión, los padres deben sentarse con su hijo para hablar sobre lo que se discutió. “Exista o no exista un problema, le cuento a los niños todo lo que transcurrió”, Natasha dice. “Deseo que ellos sepan que estamos trabajando juntos en esto”. 

Y de eso se trata todo, de trabajar juntos. “Yo trato de dar el 100 por ciento, y lo que deseo es que los padres y el niño también den el 100 por ciento”, afirma Andrea.

“En un final, todo se reduce a comunicación y cooperación – de eso se tratan las reuniones entre padres y maestros”, concluye Danielle. “Las reuniones establecen una relación de trabajo en equipo que será de beneficio para tus hijos a todo lo largo del año escolar”.