Dentist showing a little girl how to brush her teeth

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Ease Your Child’s Fear of the Dentist

¡6 maneras de que cada visita al dentista sea una experiencia positiva!

Ir al dentista puede provocar ansiedad en los niños, especialmente si no están preparados para lo que ocurre durante un examen oral de rutina o un trabajo dental. Pero manejar su miedo desde temprana edad puede preparar el camino para toda una vida de buena higiene bucal.

Establece las pautas. Antes de hacer la próxima cita de tu hijo al dentista, establece un plan para ayudarlo a que cuide de sus dientes. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda que los niños utilicen un cepillo del tamaño adecuado con una superficie de cepillado pequeña en la se pone una cantidad de pasta dental fluorada del tamaño de una arveja o chícharo. Debes supervisarlo mientras se cepilla y enseñarle a escupir la pasta dentífrica en vez de ingerirla.

“Cuanto más tu hijo vea que ocuparse de su salud bucal es un hábito saludable y que el equipo dental está ahí para constatar lo bien que se cuida en casa, más dispuesto se sentirá para ir al despacho dental”, dice Wayne Stephens, D.D.S., director de salud dental y del programa de bienestar en el Jessie Trice Community Health Center.

Desmitifica la experiencia. Antes de la primera cita, lee un libro a tu hijo o muéstrale un video sobre visitas al dentista pues así sabrá qué esperar, sugiere Fransheska Ovalles, D.M.D., una dentista pediátrica con Community Health of South Florida. “También es buena idea traer a tu hijo al despacho dental unos días antes para hacer un recorrido del mismo; como resultado, se sentirá más cómodo al estar en un nuevo ambiente”, dice ella. Coordina un encuentro para conocer y saludar al equipo dental, y asegúrate de que el dentista saldrá al salón de espera para saludarlo.

Establece un tono positivo. Para muchos padres, la actitud que mantienen en conexión con llevar a sus hijos al dentista pudiera ser un reflejo de sus propias experiencias personales. “Los padres necesitan recordar que ellos son los que establecen el tono para la visita”, afirma Stephens. “Si le dices a tu hijo 'No te preocupes, el dentista no te hará daño', ya implicas que existe una posibilidad de daño, y eso automáticamente aumenta el nivel de estrés de tu hijo”.

Prepara al paciente. Para un exitoso procedimiento dental, es importante que tanto el dentista como el padre preparen al niño desde la cita previa. “Al final del examen dental, explico lo que voy a hacer con un lenguaje sencillo”, explica Ovalles. El día de la cita, ella utiliza una técnica de “explicar-mostrar-realizar” mediante la cual describe lo que va a hacer utilizando palabras ultra simples, lo demuestra, y luego realiza la acción. La parte de “mostrar” (por ejemplo, hacer mímica del proceso de empastar un diente en su guante médico) permite que el niño vea de cerca lo que pasará dentro de su boca. “Esto suele convertirse en una experiencia divertida, y ellos se sienten mucho más relajados durante el procedimiento”, señala Ovalles.

Escoge tus palabras juiciosamente. Evita palabras atemorizantes como 'caries', 'agujas' o 'empaste'. Los dentistas pediátricos como Ovalles y Stephens prefieren usar 'bichitos del azúcar', 'jugo adormecedor' y 'pintura para dientes', siendo estas frases que provocan curiosidad. Incluso se puede lograr que una extracción suene divertida en vez de espeluznante, asegura Stephens. Él les dice a sus pequeños pacientes que les va a poner algo que pondrá su diente a dormir. “Luego digo, 'Vamos a menear y hacer cosquillas a tu diente' para que les suene divertido. Es algo que funciona envolviéndolos en un cuento”.

Pon el control en sus manos. Dar a los niños la opción de elegir los hace sentir en control aún en la silla del dentista. Para Stephens, el objetivo es involucrarlos en el proceso. “Si descubro una carie, digo '¿Adivina qué? Encontré un bichito del azúcar en tu diente. ¿Deseas que lo deje ahí?' Cuando me responde que 'no', le digo que tengo una forma bien chévere de sacarlo de ahí”. Los niños se involucran en el proceso, y se sienten orgullosos cuando todo se termina.