Un niño pequeño al que le están tomando la temperatura.

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¿Está Enfermo?

Cuándo dejar en casa a un niño congestionado
Jeanne Muchnick
Viernes, Octubre 12, 2018

Tu hijo se despierta sintiéndose fatal. Tiene la nariz tapada y la garganta irritada, pero no tiene fiebre. ¿Debieras dejarlo en casa o mandarlo a la escuela?

Ese es un dilema que confrontan a diario millones de mamás, papás y cuidadoras mientras tratan de asesorar cuál es la mejor opción para los niños. El cuadro se complica tratando de encontrar a alguien que los cuide a última hora – y posiblemente tratando de encontrar dinero para pagarle.

La nariz congestionada no es razón suficiente para que tu hijo se quede en casa. El catarro común es sencillamente eso, común, y puedes anticipar que tu hijo estornude y tosa bastante hasta cierto punto. De hecho, dicen los expertos, puedes esperar que tus hijos contraigan entre tres y 12 (¡doce!) resfriados este año. Esto se debe a que el sistema inmune de tus hijos todavía se está desarrollando, lo cual los convierte en una especie de imán para los 200+ tipos de virus que causan el catarro. Los niños, además, transmiten los gérmenes fácilmente porque constantemente se llevan las manos a la boca, tocan a otros niños y manosean juguetes.

Entonces, ¿cómo saber si es un resfriado u otra cosa? De no haber fiebre, necesitarás depender de tus instintos y de cuánto conoces a tus hijos. ¿Están comiendo bien? ¿Les cuesta trabajo dormirse? ¿Se despertaron la noche anterior quejándose de garganta irritada? Obviamente, un niño que se siente pésimamente no va a derivar provecho de las clases; por lo tanto, jamás sería una mala idea dejarlo en casa como precaución, especialmente si puedes supervisarlo de cerca para ver si se presentan síntomas adicionales. 

Fuertes dolores de oídos, tos intensa acompañada de una constante corriente de mucosidad, y una respiración rápida y/o dificultosa, sin embargo, son todas señales de alarma que justifican llamar de inmediato al médico de tu hijo. Para síntomas menos alarmantes, tipo resfriado común, los siguientes consejos – obtenidos de pediatras y de otros expertos médicos – te sugieren de qué manera responder. 

Deja a Tu Hijo en Casa...
Y llama al médico si:
• Tiene una temperatura de más de 100 grados.
• Sufre mareos, debilidad, o síntomas similares a la gripe.
• Tiene secreción nasal y descarga una mucosidad espesa de color verde o amarillo.
• Experimenta una tos o congestión que interfiere con su respiración.
• Tiene un dolor de cabeza severo.
• Tiene diarrea o vómitos.
• Tiene una erupción de origen desconocido.
• Sus ojos segregan una mucosidad espesa.
 

Resfriados
Olvida lo que has oído sobre estar en una habitación con corrientes de aire o salir con el cabello húmedo. El catarro lo provocan infecciones virales y normalmente desaparecen por su cuenta al cabo de una semana más o menos. Por eso los antibióticos no ayudan a mejorarlo.

Lo que sí puedes hacer es: ofrecerle a tu hijo muchos líquidos (¡la sopa de pollo de verdad que ayuda!); aflojarle la congestión con un humidificador de vapor frío o llenando el baño con vapor: prueba una solución nasal de agua salina (agua salada), o una pera de goma (para los más pequeños); enséñales a soplarse la nariz cerrando un orificio nasal con un dedo y soplando por el otro; y trata de que descansen, aunque solo sea recostados en el sofá viendo la tele. Una dosis de acetaminofén – según edad – puede ayudar a reducir la fiebre y los dolores. 

Prepárate para el hecho de que los resfriados, a veces, pueden empeorar antes de mejorar, y que las complicaciones pueden, ocasionalmente, llevar a dolencias tales como bronquitis, neumonía, sinusitis o infección del oído. Sospecha que tiene una infección secundaria si comienza a tener fiebre después del primer día; tiene una secreción nasal gruesa, verdosa o amarilla; presenta tos sibilante; siente dolor de garganta continuo o dolor de oídos; o parece letárgico.

Dolor de Garganta
Una leve irritación de garganta durante un resfriado no requiere tratamiento médico específico. Puesto que el dolor de garganta es un síntoma, tu objetivo será proporcionarle tanto alivio como puedas. Los líquidos calientes y frescos pueden ayudar. Prueba agua caliente con limón, o cubitos de hielo hechos con Gatorade. Los niños de 8 años en adelante pueden hacer gárgaras con agua salada tibia. Si el dolor de garganta está acompañado de fiebre, o dura más de varios días, consulta a tu médico.

Influenza
La gripe se confunde a menudo con el resfriado común. Mientras que ambas son infecciones virales que afectan las vías respiratorias superiores, la gripe – también llamada influenza – es más seria e implica fiebre alta, tos, dolor de garganta, nariz congestionada o que gotea, dolor de cabeza, pérdida del apetito, dolores musculares y fatiga. Los medicamentos de venta libre pueden ayudar aunque, por lo general, es necesario dejar que siga su curso. La vacuna contra la gripe se recomienda para aquellos mayores de 6 meses de edad con afecciones crónicas. Las escuelas públicas del Condado Miami-Dade ofrecen a sus estudiantes vacunas gratuitas contra la gripe, con el consentimiento de los padres (comuníquese directamente con la escuela de su hijo para más detalles); el Florida Department of Health en el Condado Miami-Dade también ofrece vacunas gratuitas contra la gripe en varios lugares (llama al 786.845.0550 para concertar una cita).

Faringitis Estreptocócica
La faringitis o amigdalitis estreptocócica es una infección bacteriana contagiosa de la garganta. Si no se trata, puede derivar en fiebre reumática o escarlatina. Vigila si tiene la garganta enrojecida con manchas blancas, dificultad para tragar, glándulas inflamadas, fiebre y malestar general. Si sabes que ha habido contagio de estreptococos por la escuela o guardería de tu hijo, debes llevarlo al doctor para una prueba del estreptococo. Si la prueba da positiva, habrá que darle un antibiótico, y no le permitirán regresar a la escuela hasta que haya recibido el medicamento al menos por 24 horas.

Infección del Oído
Las infecciones del oído (que son básicamente una inflamación del oído medio) a menudo aparecen justo después de una infección de las vías respiratorias superiores. Signos reveladores incluyen fiebre, dolor de oído, tocarse y halarse la oreja, drenaje e irritabilidad. La asistencia médica y un antibiótico son imprescindibles.

Sinusitis
Puedes sospechar que haya infección de los senos paranasales si tu hijo ha tenido un resfriado por 10 días o más. Las señales incluyen goteo constante por la nariz sin conseguirse mejoría; tos que empeora por las noches; sensibilidad en la cara (¡por esos senos nasales inflamados!), y dolor de cabeza. Llama a tu médico: tu hijo necesitará un antibiótico.